Era nueva en esto de la taloneada, pero me valió madres y le ensarté mi chile gordo sin piedad a la morenaza, para que se vaya acostumbrando a su nueva vida de zorra.

Enseguida se nota cuando una putita es nueva en la taloneada. Se les nota la timidez y el miedo en la mirada, y yo me siento responsable de pegarles una culeada salvaje con mi verga gorda para dejarles bien abiertas la panocha y que pueda tragarse más fácil la verga de sus futuros clientes. Esta morena se veía bien pendeja y ni siquiera sabía negociar el precio, así que vi que era una golfita fácil de dominar y apenas entramos al motel me encargué de hacerle saber cuál era su lugar y le pegué una cogidota tan dura en su panocha que gritó de dolor al principio, pero la tenía gimiendo de placer a los 5 minutos. Después de la estrenada que le di a la golfa, seguro que descubrió que el placer no está peleado con su nuevo trabajo.


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