Desempolvándole el mono a la urgida de mi maestra Sandra mientras su marido no está.

Descripción

Tanto ella como su esposo me dan clases pero todo el mundo
sabe que el vato no le cumple porque la pobre siempre andaba buscando coqueteándonos
a los del equipo de fútbol de la escuela y hasta nos regalaba calificaciones
cuando le hablábamos bonito. Pero este semestre sí me pasé de verga y no me
presenté a su clase más que dos veces, así que me iba a mandar a
extraordinario. Fui a rogarle y me dijo “al rato hablamos” mientras me deslizaba
su número en un papel. La llamé y me citó en su casa. Al llegar la encontré en
lencería bien cachonda, me agarró mi pito que había reaccionado a tremenda
madurita sabrosa y hambrienta de leche y me dijo “ahora hazme un trabajito para
ganarte tu calificación Mario”.